La pandemia de COVID-19 entra en su quinto año.
Desde que el virus apareció por primera vez, hemos progresado significativamente con el desarrollo de vacunas basadas en ARNm y proteínas, las opciones de tratamiento como Paxlovid y una mejor comprensión de las formas de prevenir el COVID persistente. Aun así, el virus no ha desaparecido, como lo demuestra el repunte del mes pasado de los casos causados por la subvariante JN.1.
Public Good News habló con Moji Delano, coordinadora del proyecto FaithHealth en el Institute for Spirituality and Health en Houston, para saber cómo los trabajadores de salud comunitaria pueden adaptar su labor para responder a las variantes de COVID-19, los cambios en las recomendaciones gubernamentales y la fatiga de la pandemia.
Esto es lo que dijo.
[Nota del editor: El contenido y longitud de esta entrevista han sido editados para mayor claridad].
PGN: ¿Cuál es la misión de su organización y cómo ha evolucionado su labor de difusión de vacunas en los últimos años?
Moji Delano: En ISH, nuestra misión principal es mejorar el bienestar por medio de la exploración de la relación entre espiritualidad y salud.
Por eso, en nuestra iniciativa FaithHealth Vaccine, nos centramos en construir puentes entre las comunidades religiosas, las clínicas de salud y el personal a cargo de la vacunación. También apoyamos y coordinamos ferias de salud, clínicas móviles y reuniones públicas con los encargados de aplicar las vacunas o cualquier otro experto en salud o vacunas.
El financiamiento del programa se estructura de abril a abril. El año pasado ayudamos a administrar más de 350 vacunas contra el COVID-19 y la gripe y educamos directamente a más de 150 personas.
Y ahora, transcurridos nueve meses del año en curso, más de 100 personas se han vacunado contra la gripe y el COVID-19. Y hemos educado directamente a más de 300 personas.
La razón por la que hablo de estas cifras es porque es ahí donde nos encontramos en esta pandemia del COVID-19. Las personas se están vacunando, o están al día con sus vacunas; al menos se han puesto esa primera serie, esa vacuna primaria.
Pero la clave está en la educación.
Hay tanta información a nuestro alrededor, que los miembros de la comunidad están conflictuados. Dicen: ‘¿Qué necesitamos saber? ¿Qué tenemos que hacer?’
Y ten en cuenta que esas son las principales preguntas que recibimos en nuestras reuniones públicas. Les hacemos estas presentaciones y dicen: ‘Bueno, de todo lo que acabas de decir, ¿qué tengo que hacer?’.
[El fin de la declaración federal de emergencia de salud pública por COVID-19] provocó una reducción de información. Antes, no podías pasar unos segundos sin ver un anuncio o algo sobre lavarse las manos, utilizar mascarilla y sobre el COVID-19.
Pero ahora es como si estuviéramos en el extremo opuesto de eso, donde realmente detuvimos toda la educación pública sobre el COVID-19 y ahora las personas dicen, ‘Bueno, pero ustedes dijeron que el COVID-19 no va a desaparecer. ¿Qué se supone que tenemos que hacer ahora?’
PGN: ¿Es mayor que antes la demanda de educación e información sobre salud pública?
M.D.: Sí, definitivamente diría que es así.
Hay menos urgencia y pánico. Creo que las personas están empezando a ver el valor de las vacunas y el valor de tener una educación general y estar al tanto de toda la información posible.
PGN: ¿Cómo se vio afectada la capacidad de su comunidad de acceder a las vacunas por el fin de la emergencia de salud pública por COVID-19?
M.D.: El cambio en todo ese panorama ha sido algo que nos ha planteado algunos retos. Me refiero a la necesidad de información y educación. La forma en que se fueron produciendo esos cambios, requisitos y regulaciones fue un poco confusa, incluso para nosotros. Los requisitos del seguro médico son un poco complicados, porque trabajamos mucho con personas que se encuentran en esa zona gris en la que, sí, tienen seguro, pero no tienen un médico de cabecera al que acuden habitualmente.
Ha sido todo un reto cuando organizamos estas clínicas móviles y vienen personas, padres, familias y nos dicen que es la única oportunidad que tienen de vacunarse, pero son rechazados porque tienen seguro.
Esto ha sido bastante complicado en los últimos meses y todavía no hemos encontrado una solución inmediata.
PGN: ¿Qué tipo de mensajes fomentan la confianza en las vacunas?
M.D.: Hay una gran necesidad de comunicación clara. Lo mejor es ser breve y conciso.
Cuando nuestros colaboradores nos dicen: ‘¿Cómo debemos abordar esto?’. Mi respuesta suele ser: ‘Deja que hagan preguntas’.
Organiza una reunión informal, trae a alguien, o llámanos con preguntas y traeremos a alguien que tenga la acreditación adecuada para responder las preguntas.
Solo hay que mantener una comunicación abierta y transparente y crear un espacio en el que todos se sientan seguros para hacer preguntas. Aunque cuatro personas te hagan la misma pregunta, redacta tus respuestas de forma diferente. Deben sentirse seguros para hacerlo y no ser ridiculizados por ello.
Cada persona es única y reacciona de forma diferente a la información. Por eso queremos que se sientan seguros para hacer cualquier pregunta que tengan.
Este artículo es respaldado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) como parte de una concesión de asistencia financiera a la Fundación de los CDC por un total de 69,392,486 dólares con el 100 por ciento financiado por los CDC/HHS. Los contenidos pertenecen al autor(es) y no representan necesariamente los puntos de vista oficiales ni el respaldo de los CDC/HHS o del gobierno de los EE.UU. Además, la Fundación de los CDC no garantiza ni es responsable de la exactitud o confiabilidad de la información o el contenido de este artículo. Adicionalmente, la Fundación de los CDC renuncia expresamente a toda responsabilidad por daños de cualquier tipo que surjan del uso, la referencia o la confianza en cualquier información contenida en este artículo. Este artículo no pretende y no debe ser interpretado como que constituye o implica el respaldo, patrocinio o recomendación de la Fundación de los CDC sobre la información, los productos o los servicios que se encuentran en él.
