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Tras que el fallo Roe v. Wade fuera revocado en el verano del 2022, 14 estados implementaron prohibiciones totales del aborto. Pero incluso en los estados donde el procedimiento aún es legal, las personas que intentan interrumpir un embarazo pueden enfrentar obstáculos inesperados.

Entre ellas se incluyen organizaciones conocidas como centros de crisis de embarazo (CPC, por sus siglas en inglés), que, según las advertencias de legisladores, defensores y expertos en salud pública, pueden interrumpir el proceso de buscar atención de aborto y proporcionar información engañosa sobre las opciones que tienen las personas embarazadas.

Los CPC son organizaciones sin fines de lucro, a menudo religiosas. No son centros médicos y no brindan servicios de aborto ni remisiones. Su objetivo principal es disuadir a las personas embarazadas de abortar y, en cambio, fomentar la maternidad o la adopción.

El problema es que existe un “alto nivel de ideas erróneas” sobre los CPC entre el público, e incluso entre los trabajadores de la salud, dice Andrea Swartzendruber, profesora asociada de la facultad de salud pública de la Universidad de Georgia, quien investiga estos centros desde el 2015. La falta de conciencia sobre los servicios que brindan y no brindan los CPC puede retrasar el acceso a la atención del aborto.

“Hay necesidad de una mayor conciencia sobre qué son los centros, qué hacen, cómo operan y recursos que pueden ayudar a las personas a diferenciar los centros de crisis de embarazo de la atención segura y basada en la evidencia”, dice Swartzendruber.

¿Qué son los CPC y qué servicios brindan?

Los CPC –también conocidos como centros de recursos para el embarazo, centros de apoyo al embarazo, clínicas antiaborto o clínicas de aborto falsas, generalmente dependiendo de la postura de cada persona sobre el aborto– existen desde hace décadas en EE.UU. Hay más de 2,500 CPC en todo el país, tres veces más que la cantidad de clínicas de aborto. Y es probable que esta proporción aumente a medida que máss clínicas de aborto se ven obligadas a cerrar en los estados donde el procedimiento se prohibió.

La mayoría de los CPC tienen una afiliación religiosa y operan bajo una red, como Birthright International, Care Net y Heartbeat International. Reciben apoyo financiero no sólo de sus organizaciones matrices, sino también, en algunos casos, de los estados en los que se encuentran.

Según Associated Press, casi 89 millones de dólares provenientes de impuestos fueron apropiados a las CPC en aproximadamente una docena de estados en el año fiscal 2021-2022, cinco veces más que hace una década.

Los centros a menudo anuncian pruebas de embarazo gratuitas, asesoramiento sobre aborto, exámenes de detección previos al aborto, educación sobre el aborto o atención postaborto. Pero no ayudan a las personas a abortar. 

También suelen oponerse a las pastillas anticonceptivas, los condones y a las relaciones sexuales prematrimoniales. Algunos CPC ofrecen ecografías, pruebas de enfermedades de transmisión sexual, clases para padres o recursos materiales como pañales y ropa para bebés.

Según Swartzendruber, los CPC “no harán más que crecer en prominencia” desde que la Corte Suprema revocara el fallo Roe v. Wade. En los estados que prohíben el aborto, los CPC pueden cambiar su estrategia para centrarse en promover la abstinencia sexual antes del matrimonio. 

En los estados donde el aborto aún es legal, es probable que los centros redoblen esfuerzos para prevenir los abortos, lo que afectará tanto a los residentes del estado como a las personas de fuera del estado que viajan para buscar atención.

“Hay necesidad de una mayor conciencia sobre qué son los centros, qué hacen, cómo operan y recursos que pueden ayudar a las personas a diferenciar los centros de crisis de embarazo de la atención segura y basada en evidencia”.

ANDREA SWARTZENDRUBER, PROFESORA ASOCIADA DE LA FACULTAD DE SALUD PÚBLICA DE LA UNIVERSIDAD DE GEORGIA

Alice Cartwright, doctorando en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill especializada en aborto y acceso a anticonceptivos, afirma que las personas deben ser conscientes de que los CPC no son proveedores médicos. Están exentos de la supervisión regulatoria que rige a los centros de atención médica y tienen la libertad de engañar y desinformar a las personas embarazadas sobre sus opciones para buscar atención. 

También se sabe que difunden información falsa sobre el aborto. La privacidad del paciente es otra preocupación, ya que la Ley de Portabilidad y Responsabilidad de Seguros Médicos (HIPAA, por sus siglas en inglés), una ley federal que impide la divulgación de información del paciente, no protege una parte de la información de los pacientes que los CPC recopilan.

“Las personas tienen la idea de que los proveedores de atención médica se preocupan por sus mejores intereses y te brindan todas tus opciones de la mejor manera para ti y tu bienestar”, dice Cartwright. “Los CPC no son proveedores de atención médica. Es posible que brinden servicios de atención médica limitados, pero, en su gran mayoría, los empleados de éstas no son proveedores médicos capacitados; son voluntarios”.

Cómo identificar los CPC

Los CPC pueden ser difíciles de identificar porque a menudo utilizan tácticas engañosas. Swartzendruber afirma que en los últimos años los CPC se han presentado más como instalaciones médicas. 

Los centros utilizan con mayor frecuencia palabras como “salud”, “médico” o “clínica” en sus nombres y anuncian servicios como “exámenes preaborto” y “consultas avanzadas de terminación” en sus sitios web, agrega. Algunos también tienen personal con batas blancas.

No ayuda que a los motores de búsqueda les resulte difícil excluir a los CPC de los resultados de búsqueda de “clínica de abortos cerca de mí” y “píldora abortiva”. 

El Centro para Contrarrestar el Odio Digital descubrió que el 11 por ciento de los resultados de búsqueda sobre aborto en estados con “leyes desencadenantes” (leyes listas para prohibir el aborto cuando fuese derogado Roe v. Wade) conducen a sitios web de centros de crisis de embarazo. El problema fue particularmente grave con los resultados de Google Maps, pues el 37 por ciento de los mismos presentaron a los CPC como clínicas de aborto locales para el usuario.

Según la investigación de Cartwright, no es raro que las personas embarazadas hayan visitado un CPC. En un estudio realizado entre agosto de 2017 y mayo de 2018, encontró que entre 857 personas embarazadas que buscaban servicios de aborto en línea, el 13 por ciento visitó un CPC confirmado

Entre aquellas, era mucho menos probable que hubiesen tenido un aborto. También era más probable que mientras algunas continuaran buscando realizarse un aborto, otras optaran por continuar con su embarazo.

“Es posible que las personas que decidieron continuar con su embarazo ya hayan estado inclinadas hacia esa opción y acudir a un CPC respaldó aún más su decisión”, dice Cartwright. “Pero para las personas que aún buscaban abortar, es posible que acudir a un CPC resultara en engaños y retrasos en su proceso”.

Sin embargo, señala que más investigación es necesaria para comprender qué buscaban realmente las personas que visitaron estos centros.

“Las personas tienen la idea de que los proveedores de atención médica se preocupan por sus intereses y te brindan todas tus opciones de la mejor manera para ti y tu bienestar. Los CPC no son proveedores de atención médica”.

ALICE CARTWRIGHT, DOCTORANDO EN LA UNIVERSIDAD DE CAROLINA DEL NORTE EN CHAPEL HILL

La mejor manera de evitar visitar un CPC por error es investigar y comprobar que el sitio ofrece los servicios que estás buscando. No hay señales “reveladoras” para detectar un CPC, dice Swartzendruber, pero hay pistas: si todos los servicios son gratuitos o si el sitio web de la organización menciona servicios no probados, como la reversión del aborto, puede que la instalación sea un CPC.

El mapa de centros de crisis de embarazo de la facultad de salud pública de la Universidad de Georgia, dirigido por Swartzendruber y Danielle Lambert, es uno de los recursos más completos para identificar CPC en todo el país. Verificar si el sitio que estás a punto de visitar figura en este mapa puede reducir el riesgo de terminar en un CPC sin querer.

El papel de los CPC en Estados Unidos luego de la revocación de Roe v. Wade

Los estados donde el aborto aún es legal prestan más atención a los CPC.

En julio del 2022, la oficina del fiscal general de Massachusetts emitió una advertencia: “puede que los CPC parezcan clínicas de atención de salud reproductiva, pero NO brindan atención de aborto ni remisiones para abortos, anticonceptivos u otros servicios de salud reproductiva, a pesar de lo que anuncien”.

Mientras tanto, el estado de Nueva York financió una investigación sobre si los CPC distribuyen información médica falsa sobre el aborto.

Pero los CPC y sus organizaciones matrices también intensifican sus esfuerzos. Heartbeat International, una de las principales organizaciones antiaborto, dijo en un comunicado que “anticipa expandir esfuerzos para alcanzar y servir a las mujeres quienes viajan a Nueva York y a la ciudad de Nueva York con dudas sobre si el aborto es la respuesta a lo que ellas quieren”.

En los estados donde el aborto está prohibido, muchos CPC aún operan con un nuevo enfoque para brindar los servicios que las personas necesitan para superar los embarazos no planeados, los partos y la crianza. Es posible que estos incluyan servicios básicos como pañales, fórmula y ayuda con la comida y el alquiler.

“Creo que es importante que las personas que trabajan en salud materna y reproductiva piensen en los servicios que no brindamos en nuestro sistema social y de atención médica que las personas buscan en un CPC”, concluye Cartwright.