Estados Unidos está experimentando brotes de sarampión sin precedentes a nivel nacional.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa y potencialmente mortal causada por un virus. La vacuna triple vírica (MMR, por sus siglas en inglés), previene el sarampión, las paperas y la rubéola, por lo que las personas no vacunadas se ponen a sí mismas y a los demás en riesgo, incluyendo a los bebés que son demasiado pequeños para recibir la vacuna.
Aquí te contamos más sobre el sarampión: qué es, cómo mantenerte protegido y qué hacer en caso de un brote cerca de ti.
¿Cuáles son los síntomas del sarampión?
Los síntomas de sarampión normalmente comienzan entre 10 y 14 días desde la exposición. La enfermedad comienza con fiebre seguida de tos, secreción nasal y ojos rojos; y luego produce una erupción de pequeños puntos rojos en la cara y el cuerpo. El sarampión puede afectar a cualquier persona, pero es más grave en niños menores de 5 años, personas inmunodeprimidas y personas embarazadas, que pueden dar a luz de manera prematura o cuyos bebés pueden tener bajo peso al nacer como resultado de una infección de sarampión.
El sarampión no es sólo una erupción; la enfermedad puede causar problemas de salud graves e incluso la muerte. Aproximadamente una de cada cinco personas no vacunadas en EE.UU. que contraen sarampión serán hospitalizadas con neumonía, deshidratación o inflamación cerebral.
Si contraes sarampión, también puede dañar tu sistema inmunitario y hacerte más vulnerable a otras enfermedades.
¿Cómo se contagia el sarampión?
El sarampión se transmite por el aire cuando una persona infectada tose o estornuda. Es tan contagioso que las personas no vacunadas tienen un 90 por ciento de probabilidad de infectarse si se exponen.
Una persona infectada puede transmitir el sarampión a otras personas antes de presentar síntomas.
¿Por qué hay brotes de sarampión ahora?
La pandemia provocó que muchos niños no recibieran las vacunas de rutina, incluida la vacuna MMR. Esta disminución en la cobertura de vacunación infantil coincidió con índices de menor confianza en la seguridad de las vacunas y resistencia creciente a los requisitos de vacunación.
El escepticismo sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas contra el COVID-19 ha hecho que algunas personas cuestionen o se opongan a otras vacunas de rutina.
¿Cómo me protejo y a mi familia del sarampión?
Recibir la vacuna MMR es la mejor manera de evitar enfermarse de sarampión o contagiar a otras personas. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los niños reciban la vacuna MMR entre los 12 y 15 meses, y nuevamente entre los 4 y 6 años de edad, antes de comenzar el jardín de infantes.
Una dosis de la vacuna MMR brinda una protección de 93 por ciento y dos dosis brindan una protección de 97 por ciento contra todas las cepas de sarampión. Debido a que algunos niños son demasiado pequeños para ser vacunados, es importante que quienes los rodean estén vacunados para protegerlos.
¿Es segura la vacuna MMR?
La vacuna MMR ha sido rigurosamente probada y monitoreada por más de 50 años y se ha determinado que es segura. Reacciones adversas a la vacuna son extremadamente raras.
Recibir la vacuna MMR es mucho más seguro que contraer sarampión.
¿Qué hago si hay un brote de sarampión en mi comunidad?
Cualquier persona que no esté completamente vacunada contra el sarampión debe recibir la vacuna contra el sarampión lo antes posible. Las vacunas contra el sarampión administradas dentro de las 72 horas posteriores a la exposición pueden prevenir o reducir la gravedad de la enfermedad.
Los niños pequeños de hasta 6 meses pueden recibir la vacuna contra el sarampión si están en riesgo durante un brote. Habla con tu pediatra si tu hijo no está completamente vacunado con dos dosis de la vacuna MMR, o tres dosis, si tu hijo recibió su primera dosis antes de su primer cumpleaños.
Las personas no vacunadas que han estado expuestas al virus deben quedarse en casa y no ir al trabajo, la escuela, la guardería o hacer otras actividades por 21 días para prevenir la propagación de la enfermedad.
Para obtener más información, habla con tu proveedor de atención médica.
