Las muertes por fentanilo están disminuyendo en todo Estados Unidos, una señal de progreso en la crisis de sobredosis del país. Sin embargo, el fentanilo, un potente opioide sintético, aún es la causa principal de las muertes por sobredosis en todo el país, y los jóvenes siguen enfrentando riesgos significativos.
Entre los jóvenes de 10 a 19 años de edad, el 75 por ciento de las muertes por sobredosis están relacionadas con el fentanilo. Debido a que el fentanilo a menudo se mezcla con otras drogas o se introduce en pastillas falsificadas, muchos adolescentes pueden desconocer lo que están consumiendo.
Los activistas dicen que el acceso a la información correcta y a la educación basada en la evidencia puede ayudar a prevenir muertes al enseñarle a los jóvenes a reconocer el fentanilo y a responder ante una sobredosis.
La mayor disponibilidad de naloxona (Narcan), que puede revertir una sobredosis de opioides, también ha contribuido a la disminución de las muertes por sobredosis en todo el país. En Pensilvania, funcionarios de la DEA recientemente reportaron que las muertes por fentanilo también están disminuyendo.
Para entender cómo un esfuerzo liderado por padres está llevando la capacitación sobre Narcan a las escuelas secundarias, Public Good News habló con Nick Redondo III, director estatal de Pensilvania en la organización Fentanyl Fathers, quien perdió a su hijo a causa de una sobredosis de fentanilo. A continuación encuentra tres puntos clave para los trabajadores de la salud, organizaciones comunitarias y escuelas que trabajan con jóvenes.
La negación es la primera barrera
Sin importar en qué lugar se encuentra una escuela, organización comunitaria o una clínica de salud, los jóvenes de todas partes son vulnerables a la exposición al fentanilo.
“Muchos de los obstáculos que veo son que hay muchos administradores escolares que piensan: ‘Oh, nosotros no tenemos ese problema’”, afirma Redondo. “Deben entender que está presente en todas partes”.
El auge de las redes sociales también ha cambiado la forma en que los jóvenes entran en contacto con el fentanilo. Un informe de Penn State señala que el anonimato de las plataformas de redes sociales ha facilitado que los vendedores anuncien y vendan fentanilo y otras sustancias directamente a los adolescentes.
“Lo que les digo a los padres es que si ven que el comportamiento de su hijo cambia y ya no es el mismo niño…sabes, a veces pueden atribuirlo a que tal vez se está convirtiendo en un adolescente tratando de encontrarse a sí mismo, pero hay que tener cuidado”, agrega Redondo. “No tengan miedo de hablar con sus hijos al respecto. Incluso cuando son pequeños, háganles saber que pueden hablar con ustedes. Es fundamental que establezcan una buena relación con sus hijos, porque si no lo hacen cuando son pequeños, sin duda no lo harán cuando sean mayores”.
Los adolescentes suelen ser consumidores sin saberlo
Debido a que el fentanilo fabricado ilegalmente a menudo se mezcla con otras drogas o se incorpora a pastillas falsificadas, muchos jóvenes pueden consumirlo sin saberlo, al experimentar.
Para muchos jóvenes, el riesgo no se trata solo de consumirlo, sino de saber lo que están consumiendo.
Las escuelas y las organizaciones comunitarias pueden apoyar a los jóvenes proporcionándoles educación sobre las drogas que fomente la comprensión y que, al mismo tiempo, cree un espacio para que hagan preguntas.
Recursos como el programa de estudios de Aware & Prepare para la prevención de sobredosis de opioides y fentanilo de Stanford REACH Lab están disponibles para cualquier persona que trabaje con jóvenes.
La capacitación en el uso de Narcan salva vidas y debería impartirse en las escuelas
Uno de los mensajes clave que Redondo comparte durante las presentaciones escolares es que las sobredosis son prevenibles. La naloxona puede revertir una sobredosis de opioides en cuestión de minutos, y cualquier persona presente puede administrarla.
“Les enseñamos cómo funcionan los opioides, qué hacen y qué es una sobredosis”, agrega Redondo. “Lo primero que hay que hacer es intentar sacudirlos y llamar su atención. Si no responden, el siguiente paso es llamar al 911… y luego hablamos de Narcan”.
Los activistas afirman que estas habilidades no deberían limitarse a los profesionales médicos.En Pensilvania, las escuelas y organizaciones comunitarias pueden solicitar naloxona y tiras reactivas para detectar drogas, sin costo alguno, a través del programa del estado para la prevención de la sobredosis.
Este artículo contó con el apoyo de Life Unites Us, una campaña de salud que recibe financiación del Departamento de Programas de Drogas y Alcohol de Pensilvania. Public Good News conserva el control editorial total sobre sus reportajes.
