La aceptación de las vacunas aún es un reto para los trabajadores de la salud comunitaria a medida que el COVID-19 continúa propagándose. Las razones de las personas para no estar al día con las vacunas pueden variar, incluyendo la falta de conocimiento sobre la elegibilidad, la desconfianza médica debida al racismo sistémico o la creencia en mitos persistentes sobre las vacunas.
Hasta el 23 de marzo, sólo el 23 por ciento de los adultos y el 14 por ciento de los niños estadounidenses habían recibido la vacuna actualizada contra el COVID-19, según datos de los CDC.
Para comprender mejor cómo las organizaciones comunitarias han adaptado sus actividades de vacunación una vez finalizada la emergencia de salud pública, Public Good News habló con Sarah Jane Knoy, directora ejecutiva, e Iliana Barreto, coordinadora de la comunidad latina, del Granite State Organizing Project de Nuevo Hampshire.
Esto es lo que dijeron.
[Nota del editor: El contenido y longitud de esta entrevista han sido editados para mayor claridad].
PGN: ¿Puede hablarnos sobre las comunidades a las que sirve su organización?
Sarah Jane Knoy: Granite State Organizing Project se fundó en 2002. Somos la organización comunitaria religiosa más grande de Nuevo Hampshire.
Trabajamos principalmente en las ciudades más grandes, Manchester y Nashua. Tenemos grupos activos en el Valle de Saligan y en el Valle Superior. Y trabajamos en todo el estado en cuestiones legislativas.
El propio Nuevo Hampshire es mayoritariamente blanco, pero Manchester y Nashua son las comunidades más diversas de este estado. Manchester es latino, con muchos refugiados africanos que se han reubicado aquí. La población latina de Nashua es más brasileña. Por eso trabajamos mucho con comunidades de todas las denominaciones y religiones, así como con comunidades de bajos ingresos, comunidades de inmigrantes y personas que viven en viviendas sociales.
PGN: Hemos entrado en el quinto año de vida con el COVID-19. ¿Cómo ha evolucionado su labor de divulgación de las vacunas?
Iliana Barreto: Empezamos haciendo dos clínicas de pruebas de COVID-19. Hicimos pruebas a más de 400 personas, entre latinos, niños, adultos, ancianos y otros miembros documentados e indocumentados de la comunidad. De ahí pasamos a las clínicas de vacunación contra el COVID-19. En los últimos tres o cuatro años, hemos vacunado a más de 500 personas de nuestra comunidad, a algunas de ellas en su totalidad. Y esto incluye desde los 2 años hasta la tercera edad.
También llevamos a cabo una labor de divulgación masiva para educar y proporcionar conocimientos sobre el COVID-19, la desinformación y cómo acceder a las vacunas.
Ahora también impartimos formación de liderazgo para mensajeros de confianza, en la que formamos a líderes comunitarios para que compartan sus conocimientos con los demás.
PGN: ¿Cómo capacitan a una persona para que se convierta en un mensajero de confianza?
S.J.K.: En el Granite State Organizing Project impartimos mucha formación sobre liderazgo, pero el programa de mensajeros de confianza es un poco diferente porque parte de la formación tradicional sobre liderazgo en organización comunitaria que impartimos está diseñada para personas que ya participan activamente en la vida cívica.
Y la formación del mensajero de confianza empieza sin presunciones. Ayuda a preparar a jóvenes madres solteras, familias jóvenes y personas quienes, en su mayoría, no son ya activas en su comunidad.
El programa les enseña a establecer objetivos personales, a entablar relaciones, a hablar en público, y luego les explica cómo funcionan los sistemas en este país: cómo funciona el sistema médico, cómo funciona el sistema gubernamental, e incluye deberes en los que los participantes deben entrevistar a familiares y amigos.
Y luego, ya sea en la penúltima o en la última semana, la formación trae a una persona que hable al grupo y responda a sus preguntas. El grupo decide quién quiere que intervenga. En plena pandemia del COVID-19, podría haber sido un médico. Otras veces ha sido un navegador de la salud para hablarles de cómo conseguir un seguro médico. A veces quieren que un oficial local electo venga a hablarles de cómo funciona o no el sistema de gobierno para ellos.
I.B.: Todas estas sesiones de formación han tenido lugar en español. Sabemos que a las personas les resulta mucho más fácil y cómodo comunicarse en su lengua.
PGN: ¿Qué ha aprendido sobre la formación de mensajeros de confianza? ¿Qué ha funcionado o no de este enfoque?
S.J.K.: Somos una organización comunitaria que trabaja para empoderar y capacitar a las personas para que tengan la posibilidad de influir en las decisiones que afectan a sus propias comunidades en sus propias vidas. Creemos que las personas que enfrentan problemas son también las más calificadas para identificar los problemas, proponer y diseñar soluciones y luego aplicar esas soluciones.
Está claro que el solo hecho de disponer de vacunas durante una pandemia no significa que las personas que viven en comunidades marginadas vayan a aprovechar esos recursos.
Tienen que oír de personas en las que confían que es seguro, eficaz y que vale la pena. Sobre todo ahora que ha pasado la emergencia, la única forma de conseguir que las personas se tomen en serio estas cuestiones es que sus vecinos y amigos les digan que es importante.
I.B.: Antes estaba muy claro que había que vacunarse; había una presión. Pero desde que terminaron los requisitos de vacunación, la concientización de las personas también ha disminuido. Así que la única forma de que las personas realmente confíen y sientan la necesidad de decir: “Dios mío, esto es muy importante. Realmente debo hacerlo”, es si se los dice alguien que les importa y a quien quieren. No puede estar más claro que realmente necesitamos algún tipo de asistencia de salud gratuita en este país. Además, he aprendido que lo que fomenta la confianza de las personas son estas relaciones cara a cara con las personas. Ningún papeleo, ningún médico o profesional puede dar a alguien la confianza de que debe vacunarse que alguien de su propia comunidad que comparta el mismo idioma y que pueda entenderle a su nivel.
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