El miedo a las agujas es una de las razones por las que algunas personas retrasan o evitan las vacunas. Las investigaciones sugieren que este miedo es común: Un metanálisis de 2019 encontró que entre el 20 y el 30 por ciento de los adultos de entre 20 y 40 años tienen miedo a las agujas. En una encuesta realizada en EE.UU. en 2021, el 52 por ciento de las personas que aún no habían recibido su primera dosis de la vacuna contra el COVID-19 afirmaron tener un miedo moderado a severo a las agujas.
Pero hay buenas noticias para las personas con fobia a las agujas: Ya existe una opción disponible sin agujas. FluMist, una vacuna contra la gripe en aerosol nasal está aprobada para uso en casa en algunos estados para personas desde los 2 a los 49 años. (También puedes conseguir FluMist en una farmacia). Y ahora, un estudio reciente sugiere que las vacunas administradas con hilo dental podrían ser una posibilidad algún día. Investigadores descubrieron que una vacuna contra la gripe a base de hilo dental desencadenó una fuerte respuesta inmunitaria en ratones. Si bien la investigación aún se encuentra en sus primeras etapas y no se ha probado en humanos, esta plantea la posibilidad de otra futura opción de vacunas que no requieren una aguja.
Para entender mejor cómo podría funcionar esto, hablamos con Rohan Ingrole, PhD, ingeniero químico y coautor del estudio, el cual escribió mientras obtenía su doctorado en Texas Tech University.
¿Por qué utilizar hilo dental para las vacunas?
“Millones de personas usan hilo dental cuando algo se les queda atascado entre los dientes, así que intentamos reutilizarlo”, afirma Ingrole. “En lugar de intentar quitar algo atascado, pensamos: ¿Podríamos suministrar algo cubriéndolo con la superficie del hilo dental?”
Más allá de la familiaridad, el hilo dental tiene otras potenciales ventajas: No tiene que permanecer refrigerado (como debe hacerse con las vacunas regulares), lo que facilita su transporte; se puede usar en casa, sin necesidad de un proveedor de atención médica o una visita a una farmacia o clínica; y, lo más importante, podría usarse para suministrar una vacuna por la boca, una de las principales vías de entrada para muchos virus y otros patógenos.
Esto se debe a una parte de la boca llamada surco gingival, el espacio estrecho donde el diente se une a la encía. Dentro de esa área hay una capa de tejido llamado el epitelio de unión, que absorbe sustancias más fácilmente que la piel.
“Por ejemplo, la piel no es muy permeable: si se introduce una gota de agua, permanecerá en la superficie durante un tiempo prolongado”, añade Ingrole. “Pero aquí, las células son diferentes: si se introduce algo en la cavidad, absorberá fácilmente cualquier cosa que pueda ser introducida”.
Otra ventaja, explica Ingrole, es el papel de la boca en el desarrollo de la inmunidad. Muchos virus entran por la nariz y la boca (conocidos como membranas mucosas), por lo que una vacuna administrada por la boca podría proporcionar proteínas protectoras (anticuerpos) directamente a esa zona. “Cuando obtienes una vacuna de inyección, no obtienes inmunidad de mucosa; solamente inmunidad sistémica”, añade Ingrole. “Lo que eso significa es que hay anticuerpos en la sangre, pero no en esos sitios mucosos, pero imagínate que tuvieras anticuerpos en el puerto de entrada”.
¿Qué probó el estudio? ¿Y qué encontró?
En el estudio de etapa inicial, publicado en julio, los científicos cubrieron hilo dental con una molécula de vacuna contra la gripe y lo utilizaron para pasarlo por los dientes de ratones sanos. Los ratones desarrollaron inmunidad sistémica e inmunidad mucosa y la vacuna ayudó a protegerlos contra la infección de gripe.
Para explorar si este enfoque podría algún día funcionar en personas, los investigadores también realizaron una pequeña prueba de viabilidad. Cubrieron palillos de hilo dental con un colorante de alimentos fluorescente y pidieron a voluntarios humanos que usaran el hilo dental. El tinte mostró que el hilo dental llegó al surco gingival, lo que sugiere que el método podría administrar físicamente una vacuna en el lugar correcto de la boca.
¿Cómo podrían funcionar en el futuro las vacunas a base de hilo dental?
Ingrole y su equipo imaginan una vacuna a base de hilo dental que podría adquirirse en una farmacia y usarse en casa. El hilo dental, o posiblemente un palillo, estaría recubierto con una vacuna e incluiría instrucciones de uso. Al pasar el hilo dental entre los dientes, la vacuna alcanzaría el epitelio de unión, donde ayudaría a desencadenar una respuesta inmunitaria contra el patógeno al que se dirige, como el virus de la gripe.
¿Cuándo se espera que las vacunas a base de hilo dental sean una realidad?
Las vacunas a base de hilo dental aún se encuentran en etapas muy tempranas, afirma Ingrole. El siguiente paso sería probarlas en lo que los investigadores llaman “modelos animales superiores”, como los cerdos, cuya anatomía oral es más similar a la de los humanos.
La seguridad de una vacuna a base de hilo dental también requiere más investigación: “Cuando administramos algo en el surco gingival”, afirma Ingrole, “queremos asegurarnos de que no genere más problemas”. Ingrole también señala que el estudio se realizó únicamente en ratones sanos, por lo que los científicos necesitan investigar más sobre “el efecto de la enfermedad o el estado de las encías”.
Con el tiempo, se requerirían ensayos clínicos en humanos. “Pasar de un modelo animal de laboratorio a humanos… ese es el puente que debemos cruzar”, concluye Ingrole.
