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Lo que debes saber

  • La hepatitis B puede causar enfermedad hepática grave, cáncer y la muerte. El 90 por ciento de los bebés infectados desarrollan una infección crónica.
  • La vacuna contra la hepatitis B ofrece protección de por vida contra la infección y es más eficaz cuando se administra al nacer.
  • La vacuna contra la hepatitis B es segura y tiene un riesgo muy bajo de efectos secundarios graves.
  • No existe ningún vínculo entre la vacuna contra la hepatitis B y el autismo.

La hepatitis B es una infección viral que puede causar enfermedad hepática en las personas de cualquier edad o estilo de vida. La vacuna tiene una eficacia del 95 por ciento contra el virus. Sin embargo, los alegatos falsos, los rumores y los mitos sobre la vacuna contra la hepatitis B son cada vez más comunes.

Aquí encontrarás todo lo que debes saber sobre la vacuna contra la hepatitis B, que salva vidas.

¿Qué es la hepatitis B?

La hepatitis B es una infección del hígado causada por el virus de la hepatitis B. El virus ataca el hígado y causa infecciones graves a corto y largo plazo.

Las infecciones de hepatitis B a corto plazo pueden causar “fiebre, fatiga, pérdida de apetito, náuseas, vómito, ictericia (piel u ojos amarillos, orina oscura, deposiciones de color arcilla), y dolor en los músculos, las articulaciones y el estómago”, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Una infección de hepatitis B a largo plazo ocurre cuando el virus permanece en el cuerpo después de la infección inicial y se vuelve una enfermedad crónica. Las infecciones por hepatitis B se vuelven crónicas en el 90 por ciento de los bebés infectados, en la mitad de los niños pequeños infectados y entre el 5 y el 10 por ciento de los adultos infectados.

“La mayoría de las personas que desarrollan hepatitis B crónica no presentan síntomas, pero igual es muy grave y puede provocar daño en el hígado (cirrosis), cáncer de hígado y la muerte”, afirman los CDC. “Las personas con infección crónica pueden transmitir el virus de la hepatitis B a otras personas, incluso si no se sienten ni parecen enfermas”.

¿Cómo se propaga el virus de la hepatitis B?

El virus de la hepatitis B se transmite a través de fluidos corporales, como la sangre, el semen y la saliva. También puede transmitirse de padres a hijos durante el embarazo y el parto.

“Si bien la hepatitis B es una infección que vive en los fluidos corporales, puede sobrevivir fuera del cuerpo humano durante varios días, lo que significa que compartir productos domésticos contaminados es una posible fuente de infección”, afirmó el Dr. Christopher Labos, cardiólogo y epidemiólogo de la Universidad McGill, en un artículo de 2019.

En 2022, más de 250 millones de personas en todo el mundo tenían hepatitis B crónica y 1.1 millones de personas fallecieron a causa de esta enfermedad. La mayoría de las muertes se debieron a daños en el hígado y al cáncer de hígado. Sin embargo, menos del 15 por ciento de las personas que viven con hepatitis B han sido diagnosticadas.

¿Por qué los médicos recomiendan la vacuna para los bebés?

La vacunación contra la hepatitis B ayuda a proteger a los bebés de infecciones y complicaciones potencialmente mortales durante toda la vida. Nueve de cada 10 bebés no vacunados infectados con hepatitis B desarrollará infecciones crónicas, lo que aumenta su riesgo de insuficiencia del hígado y cáncer de hígado.

La vacuna contra la hepatitis B se administra al nacer para ayudar a prevenir la transmisión del virus de los padres biológicos a sus hijos. También ayuda a proteger a los bebés que podrían estar en contacto cercano con alguien con hepatitis B. Esto es especialmente importante porque la mayoría de las personas con hepatitis no están diagnosticadas.

Desde que los CDC comenzaron a recomendar la vacunación contra la hepatitis B al nacer, en 1991, las infecciones crónicas en niños han disminuido en un 99 por ciento.

¿Es segura la vacuna?

Las vacunas contra la hepatitis B se desarrollaron por primera vez en la década de 1980, y durante décadas se ha comprobado que son seguras. Estas tienen un riesgo bajo de efectos secundarios graves y son lo suficientemente seguras para administrarse a los recién nacidos, las personas embarazadas y las personas inmunodeprimidas.

Décadas de investigación han demostrado que la vacuna contra la hepatitis B es segura y no está asociada con ningún problema de seguridad.

También sabemos que las vacunas contra la hepatitis B funcionan porque: “Entre 1990 (la época aproximada en que comenzó la vacunación universal contra la hepatitis B), y 2006, la tasa de infección por hepatitis B se redujo en un 81 por ciento, su nivel más bajo jamás registrado, y el descenso fue mayor entre los niños”, agregó Labos.

Las tasas de hepatitis B han seguido disminuyendo entre todos los grupos de edad, y  EE.UU. superó su objetivo de reducir las nuevas infecciones por hepatitis B en un 20 por ciento.

¿Qué tan bien protege la vacuna contra la hepatitis B?

La vacuna contra la hepatitis B tiene una eficacia de hasta el 95 por ciento, lo que proporciona una protección duradera, posiblemente de por vida, contra el virus. Dependiendo de cuándo se administre la primera dosis, la serie completa de vacunación consiste de dos o tres dosis.

La vacuna es más eficaz en los bebés y los niños. Los CDC recomiendan que los bebés la reciban al nacer para mayor protección.

Luego de la primera dosis, los bebés reciben de dos a tres dosis adicionales administradas antes de los 18 meses. Los niños, adolescentes y adultos que no fueron vacunados en su infancia también deben recibir la vacuna.

La vacunación es especialmente importante para los grupos de alto riesgo, incluidos los trabajadores de la salud y aquellos que están en contacto cercano con personas que viven con hepatitis B crónica, personas que usan drogas intravenosas y personas que reciben transfusiones de sangre, diálisis o trasplantes de órganos.

¿Cómo sabemos que la vacuna contra la hepatitis B no está relacionada con el autismo?

Algunas personas alegan falsamente que las vacunas contra la hepatitis B aumentan el riesgo de desarrollar autismo u otras condiciones del desarrollo neurológico. Sin embargo, las investigaciones han demostrado sistemáticamente que no existe ninguna relación entre el autismo y las vacunas, incluida la vacuna contra la hepatitis B.

El mito de que la vacuna contra la hepatitis B causa autismo surgió de un estudio tergiversado de los CDC sobre el contenido en las vacunas de timerosal, un conservante que no se ha incluido en ninguna vacuna infantil desde el 2001. El estudio de 2003 encontró que no existe ningún vínculo entre las vacunas que contienen timerosal y el autismo o el TDAH, pero los detractores de las vacunas continúan malversando los datos para alegar lo contrario.

¿Tienes más preguntas? Consulta con tu proveedor de atención médica para obtener más información sobre la vacuna contra la hepatitis B.