La familia disfruta de su hogar pasando tiempo con su bebé recién nacido.
Crédito: iStock

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Para la mayoría de los estadounidenses, en 2024, el COVID-19 ha pasado a un segundo plano. Pero para muchas personas marginadas o con riesgo alto de enfermarse, aún es una preocupación constante.

Para entender mejor los retos que enfrentan las familias inmunodeprimidas, Public Good News habló con Alex Wood, una doula de Michigan. Ella se enfoca en ayudar a familias con discapacidades, enfermedades crónicas o sistemas inmunitarios comprometidos.

Alex compartió sobre su trabajo y lo que ha aprendido apoyando a familias que necesitan usar mascarillas de alta calidad y tomar otras medidas para protegerse del COVID-19. 

Esto es lo que nos dijo.

[Nota del editor: El contenido y longitud de esta entrevista han sido editados para mayor claridad.]

PGN: ¿Puede contarnos más sobre su trabajo como doula? ¿Qué servicios ofrece?

Alex Wood: Hago trabajo de doula de postparto y de aborto. Apoyo a las personas cuando ya no están embarazadas.

En mi trabajo presencial, mi labor empieza después de que nace el bebé para ayudar con cosas como la preparación de comidas. Algo muy común es que las personas estén muy nerviosas al bañar al bebé por primera vez, así que ayudo con eso.

Me gusta centrarme más en la persona que dio a luz y asegurarme de que sus necesidades físicas estén cubiertas. Todo el mundo quiere enfocarse en el bebé, ¿verdad? Todos quieren cargarlo y cuidarlo. Y parece como si la persona que acaba de crear a un ser humano es secundaria.

Así que me enfoco por completo en ella y me aseguro de que su proceso de recuperación sea tranquilo y que reciba lo que necesita para tener la energía para cuidar a su hijo.

También hago trabajo de doula de aborto, que es similar en que me centro en las necesidades físicas de la persona que ya no está embarazada.

Algunas personas necesitan a alguien que solo las escuche y hablar sobre cómo fue el proceso y cómo se sintieron. A veces, solo necesitan a alguien que las escuche profundamente.

PGN: ¿Cómo incorpora las vacunas en su enfoque?

A.W.: Esto cambió bastante hace cinco años con el COVID-19. Siempre dejé muy claro en mi sitio web que no trabajaría con familias que escogían no vacunarse. Creo que tenemos una obligación social y moral en la que todos aquellos quienes tengan la capacidad médica de  vacunarse deberían hacerlo.

Siempre hay un punto medio con personas que han escuchado tantas cosas aterradoras sobre las vacunas que tienen miedo y necesitan seguridad. Estoy feliz de tener esa conversación, pero creo que la forma en que lo expreso en mi sitio web filtra a muchas familias que necesitan más que un simple estímulo suave.

Mi hija es inmunodeprimida. Ya teníamos nuestra licencia de acogida cuando empezó el COVID-19.

Habíamos recibido una emergencia de dos bebés médicamente frágiles, y se suponía que iba a ser temporal. Entonces llegó el COVID-19, y todo se retrasó en los tribunales. Cuando las cosas empezaron a moverse de nuevo, ya llevaban más de un año con nosotros.

Ellos ya eran nuestros bebés. Así que terminamos adoptando a los gemelos. Y, como llegaron a nuestro cuidado con muchas necesidades médicas, incluidas algunas relacionadas con el sistema inmunitario, ya no podía trabajar en persona con nadie que no tomara precauciones.

Eso cambió mi política de con quién podía trabajar en persona. Y, con el tiempo, a medida que las personas  relajaron sus precauciones y dejaron de pensar en ello, dejaron a una parte de la población sin nadie a quien recurrir en busca de cuidado o apoyo.

Así que ahora solo trabajo con familias que siempre usan mascarilla en público y siempre toman precauciones.

No tengo ningún problema con trabajar con familias que no pueden vacunarse por razones médicas. Esa es parte de la razón por la que los demás tenemos la obligación de vacunarnos cuando podemos. Esas familias merecen el mismo nivel de cuidado.

PGN: Dado el tiempo que ha pasado con personas y familias que toman estas precauciones, ¿qué lecciones importantes puede compartir con los trabajadores de salud que intentan promover la importancia de las vacunas para los grupos de alto riesgo, como las personas embarazadas y los padres?

A.W.: Un grupo marginado del que no se habla lo suficiente son las personas discapacitadas e inmunodeprimidas, y su acceso a las vacunas. La vacilación que veo en este grupo no es, ‘¿Debo vacunarme?’, sino, ‘¿Cómo puedo acceder a la vacuna de forma segura?’

La idea de que alguien con un sistema inmunitario muy debilitado deba sentarse en un lugar cerrado mientras otra persona está cerca, respirando en su cara y negándose a usar mascarilla, es una preocupación real. ‘¿Vale la pena el riesgo de exponerme a la enfermedad que trato de prevenir al vacunarme?’

El mayor problema que veo es que cuando la gente pide acceso o apoyo, se les niega.

Si alguien te pide, ‘¿Podrías usar mascarilla para esta visita?’, di que sí. Son 10 minutos de tu tiempo. Puedes hacer que una visita sea más accesible para las personas.

Cuando las personas dicen, ‘No podemos exigir mascarillas en nuestros eventos porque las personas no asistirán’. Bueno, entonces estás tomando una decisión clara sobre quiénes no quieres que vengan. De cualquier manera, un grupo de personas no asistirá, y estás eligiendo a quién prefieres que esté ahí. Creo que las personas no entienden que están haciendo esa elección.

PGN: ¿Y, en cuanto a los  mensajes? ¿Qué ha resonado más en las conversaciones que ha tenido con los padres y las personas inmunodeprimidas?

A.W.: Me gustaría que hubiera más honestidad y claridad sobre lo que realmente hacen las vacunas contra el COVID-19. No previenen por completo la infección, y se presentan como si lo hicieran. Entonces, cuando la gente se vacuna y luego se contagia de COVID-19 de todos modos, la reacción es, ‘Las vacunas no funcionan. ¿Por qué me pondría otra?’

Eso lleva a otras preguntas, como, si esta vacuna tan publicitada no funciona, ¿las otras vacunas funcionan?

Al no ser claros sobre lo que pueden y no pueden hacer, estamos creando más dudas sobre las vacunas.

Debemos asegurarnos de que las personas entiendan que la vacuna reduce por un período corto de tiempo tu riesgo de ser hospitalizado y de morir, pero no puede prevenir por completo la infección y la protección no dura todo un año.

Las personas tienen ciertos resultados negativos, [como infecciones irruptivas], y suponen que fue una pérdida de tiempo haberse vacunado. Pero en realidad, tal vez eso evitó que fueran hospitalizados, o tal vez habrían sido una de las estadísticas de personas que fallecieron ese año si no se hubieran vacunado.

Pero aún hay un valor real en vacunarse, solo que no es el que se está comunicando, y eso desanima a la gente. No darles la información completa para que elijan por sí mismos es increíblemente insensato, especialmente en comunidades que históricamente y con frecuencia han sido engañadas por los médicos y el gobierno. Cada vez que no eres honesto con ellos, pierdes a las personas.

Adriana Díaz es parte del equipo editorial de Public Good News. Adriana escribe Community Voices, un boletín quincenal para trabajadores de la salud que responde a problemas de salud relevantes dentro de sus comunidades. Envía sugerencias a adriana@publicgoodnews.com

Editoras: Claudia Sanchez-Bustamante y Valeria Ricciulli

Este artículo es respaldado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) como parte de una concesión de asistencia financiera a la Fundación de los CDC por un total de 69,392,486 dólares con el 100 por ciento financiado por los CDC/HHS. Los contenidos pertenecen al autor(es) y no representan necesariamente los puntos de vista oficiales ni el respaldo de los CDC/HHS o del gobierno de los EE.UU. Además, la Fundación de los CDC no garantiza ni es responsable de la exactitud o confiabilidad de la información o el contenido de este artículo. Adicionalmente, la Fundación de los CDC renuncia expresamente a toda responsabilidad por daños de cualquier tipo que surjan del uso, la referencia o la confianza en cualquier información contenida en este artículo. Este artículo no pretende y no debe ser interpretado como que constituye o implica el respaldo, patrocinio o recomendación de la Fundación de los CDC sobre la información, los productos o los servicios que se encuentran en él.