Five people pose in front of a mural. Several of them are wearing shirts that read "Zócalo Health."
Zócalo Health employees at their “Cafecito, Cumbia, y Salud” event. (Credit: Zócalo Health/Luis “Bubba” Gutierrez)//Empleados de Zócalo Health en su evento “Cafecito, Cumbia y Salud.” (Crédito: Zócalo Health/Luis “Bubba” Gutiérrez)

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Los trabajadores de la salud que atienden a comunidades inmigrantes y latinas a menudo experimentan personalmente los efectos de los cambios en las políticas de inmigración. Dado que muchos de ellos provienen de las comunidades a las que sirven, estas políticas pueden tener un impacto directo, explica Erik Cárdenas, cofundador y director ejecutivo de Zócalo Health, un proveedor de atención médica en California que pronto se expandirá a Maryland y Washington.

Public Good News habló con Cárdenas esta semana para conocer más sobre lo que está aprendiendo en tiempo real por parte de su equipo de trabajadores y proveedores de salud comunitaria. Si eres trabajador de salud comunitaria o trabajas con personas que podrían estar sintiendo la presión de las redadas migratorias, deportaciones masivas, o protestas a nivel nacional contra estas acciones, sigue leyendo para enterarte más sobre nuestra conversación.

Esto es lo que compartió.

[Nota del editor: El contenido y longitud de esta entrevista han sido editados para mayor claridad]. 

PGN: ¿Puede contarnos más sobre usted y su trabajo? ¿Qué le impulsó a iniciar Zócalo Health?

Erik Cárdenas: Zócalo Health se fundó en 2021. Soy hijo de padres mexicanos inmigrantes. Crecí en una comunidad latina donde el acceso a la atención médica a menudo dependía de factores como a quién conocías, cuánto inglés hablabas o si te sentías seguro asistiendo a las citas. El sistema de salud que se aplica a todos por igual era obviamente difícil de abordar hace décadas, y no ha cambiado mucho. Creamos esta empresa para cambiar esa experiencia.

Como empresa de atención médica fundada por latinos para brindar atención con raíces culturales a las familias que han sido abandonadas por el sistema tradicional, realmente sentimos que necesitábamos construir un modelo que, en esencia, se centrara en las trabajadoras de salud comunitaria o promotoras. Ellas podrían ayudarnos a nivelar con las personas, nos ayudarían a generar confianza y a conectar a los miembros y sus familias con las citas médicas, pero también con un modelo de atención que hemos diseñado que se centra en la persona en su totalidad.

Esto significa no solo cubrir las necesidades sociales no satisfechas que obviamente juegan un papel importante al limitar el acceso de las personas, sino también ayudarlas a abordar las complejidades del aspecto médico y de la salud conductual.

PGN:¿Puede compartir más sobre cómo funciona esto?

C.E.: Nuestras promotoras reciben un salario, están capacitadas y profundamente integradas en nuestros equipos de atención. Una de las cosas importantes que hemos aprendido de ellas es su capacidad de recopilar datos esenciales mediante diversos mecanismos.

Entrenamos a nuestras promotoras  sobre cómo identificar las diversas necesidades que las personas puedan tener. Porque cuando te conectas con alguien, especialmente alguien con una variedad de necesidades sociales insatisfechas, es difícil hablarle sobre priorizar su salud si tiene dificultades para sobrevivir el día a día, ¿verdad?

Nosotros hacemos las evaluaciones PHQ-9 y GAD-7 de salud mental. Esto nos ayuda a comprender si las personas sufren ansiedad, depresión o traumas graves. Especialmente en medio de estas deportaciones masivas, las comunidades están muy nerviosas en este momento. Y estas son algunas de las cosas que hemos aprendido de estas experiencias que nos han ayudado a comprender cómo acercarnos a cada comunidad.

PGN: Con las noticias sobre las deportaciones masivas y las protestas a nivel nacional, ¿qué está escuchando por parte de sus promotoras en la línea de frente? ¿Cómo se preparan o afrontan el momento?

C.E.: Ahora mismo, la preparación consiste simplemente en asegurarnos de que nuestra comunidad sepa que somos confiables. No compartimos información con ninguna de estas autoridades y valoramos la privacidad.

Nos encontramos en un momento que evoca el comienzo de la pandemia, cuando todos recurrieron a la atención virtual para facilitar el distanciamiento social. Porque ahora mismo, estas herramientas son las que nos permiten conectarnos con las personas que tienen miedo.

Esto está afectando a nuestro propio equipo. Por ejemplo, tenemos promotoras que tienen familias que no se sienten seguras saliendo de su hogar.

Estas herramientas nos permiten conectar a las personas con los médicos: nuestra capacidad de entregar medicamentos, nuestra capacidad de hacer pruebas de laboratorio en casa. Estamos priorizando llevar ese tipo de innovación a nuestras comunidades porque en este momento estamos viendo que la gente falta a sus citas.

Vemos a personas que simplemente tienen miedo de salir de casa, ir a una clínica, ir a ver a un especialista.

Entonces, es aquí donde la disponibilidad de nuestros médicos y terapeutas, a través de una llamada telefónica o una visita por video, se está convirtiendo en una manera fundamental de llenar vacíos importantes que están empeorando por estos problemas.

Atendemos a hogares multigeneracionales. Esto significa que tenemos hogares enteros que están prescindiendo de cuidados.

No es solo para el cuidado de enfermos, ¿verdad? Como, ‘tenemos un resfriado’.

Tenemos personas con diabetes no controlada, insuficiencia renal e insuficiencia cardíaca congestiva. En realidad, estamos tratando a personas muy enfermas que no pueden permitirse faltar a sus citas médicas.

Y ahora mismo, debido al aumento en la angustia que estamos viendo en las personas que faltan a sus citas por miedo, también coordinaremos sus citas con inmigración. Es algo sin precedentes.

Es realmente difícil, y nuestro equipo está haciendo todo lo posible para mantener esa confianza y asegurarnos de que las personas reconozcan que vamos a intentar nivelar con ellas donde se sientan cómodas.

Somos muy afortunados de tener las herramientas que nos permiten conectarnos con las personas de una manera que no las obliga a entrar en un edificio.

Así que no solo nos preocupamos por nuestra comunidad, sino también por nuestros empleados. Esto nos obliga a unirnos y a asegurarnos de cuidarnos unos a otros.

PGN: ¿Qué desea que sepan otros trabajadores de la salud o los sistemas de salud que los emplean?

C.E.: Una de las cosas que reconocimos muy pronto fue la sabiduría cultural que muchas de nuestras promotoras tienen. Es lo que nos ayuda a ganarnos la confianza de las personas.

Me gusta mucho hablar con las promotoras sobre la familiaridad que tienen. Especialmente dentro de la comunidad latina, con nuestros -ismos, como el familismo, o ya sabes, el marianismo, o el fatalismo.

Porque cuando los reconocemos, cuando sabemos que están en juego podemos influir a las personas y sus comportamientos y podemos trabajar en torno a ellos para intentar que las personas prioricen su salud.

Sabes, he tenido situaciones en las que algunas personas se niegan a recibir atención. Como un señor mayor que, a pesar del dolor, dice: ‘No, estoy bien’.

Y es este machismo que algunas personas tienen que simplemente no es necesario.

Entonces, darle a las promotoras la autonomía para ayudar a construir relaciones con los pacientes es importante. Poder captar estas influencias ha sido fundamental.

Sin este conocimiento, habríamos adoptado un enfoque que aplica a todos y probablemente no habríamos sido muy eficaces en ayudar a las personas. Por eso, cuando pienso en las promotoras, es solo un recordatorio de que son personas importantes.

Las promotoras deben reconocer que son líderes y no sólo empleadas.

Necesitamos invertir en su crecimiento, capacitarlas, construir trayectorias profesionales e involucrarlas en la toma de decisiones, y realmente enfocarnos en asegurar que no subestimemos su poder.