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Ya sea una cadena viral que compartió tu tío en el chat de WhatsApp de la familia, o el artículo que tu primo compartió sobre una teoría de la conspiración sobre las vacunas, los latinos estamos demasiado acostumbrados a ver la desenfrenada información errónea que se ha propagado en redes sociales en los últimos dos años. A pesar de que la desinformación sobre el COVID-19 y las vacunas se está propagando por todo el mundo y en muchos idiomas, ocasionando lo que la Organización Mundial de la Salud llama una infodemia, la desinformación en español se ha propagado incluso con más facilidad. Esta información errónea muchas veces lleva a que las personas permanezcan sin vacunarse o a creer que las vacunas contra el COVID-19 -o las vacunas en general- no son seguras. En una encuesta realizada por Change Research en el 2021, casi el 40 por ciento de los participantes latinos en EE.UU. dijeron que “han visto material o información que los hace pensar que las vacunas contra el COVID-19 no son seguras o efectivas”. En la misma encuesta, 20 por ciento de los encuestados dijeron que han recibido “información errónea o perjudicial sobre la vacuna, principalmente por Facebook y aplicaciones de mensajería como los mensajes de texto, Whatsapp, WeChat, Telegram, etc”. Otro estudio,  llevado a cabo por Nielsen en el 2021, encontró que el 28 por ciento de las páginas de noticias donde los latinos hacen parte del 20 por ciento de la audiencia tenían “contenido señalado como mixto, parcializado, extremadamente parcializado, conspiracional o de pseudociencia”. 

El aumento en la desinformación sobre la salud, particularmente en español, incluso llevó a que un grupo de miembros del Congreso de EE.UU. enviara una carta a las plataformas de mensajería, incluyendo Whatsapp, pidiéndoles detalles sobre sus esfuerzos para manejar la situación. 

¿Por qué se propaga la desinformación en español tan fácilmente por internet?  

WhatsApp, Telegram, Facebook e Instagram son de las plataformas preferidas por las comunidades latinas alrededor del mundo para comunicarse y obtener noticias e información. Según una encuesta llevada a cabo en el 2020 por Morning Consult, 47 por ciento de adultos hispanos tienen una cuenta de WhatsApp, comparado con 24 por ciento de adultos en general. De esos usuarios de Whatsapp hispanos, un 56 por ciento dijo que las redes sociales son su fuente diaria de noticias. 

La información errónea publicada en español en estas plataformas a veces no es verificada: mientras que el contenido en inglés es frecuentemente verificado y vetado por las mismas plataformas, el contenido en español no es tratado de la misma manera. “Hay asimetrías claras cuando se trata de moderación de contenido en [estas plataformas]”, dijo Jacobo Licona, líder de investigación de la desinformación en la organización no gubernamental Equis Labs. “Por ejemplo, vimos un video sobre teorías de la conspiración, y el video en inglés fue categorizado por Facebook como falso o engañoso, pero el mismo video también estaba siendo citado en español, y ellos no lo señalaron. Y les tomó más de un año señalarlo. Los usuarios ya ni siquiera estaban viendo el video cuando lo hicieron”. 

En un comunicado enviado a PGN, un vocero de Meta, la empresa dueña de WhatsApp, dijo: “Estamos ejecutando nuestra estrategia entera para lidiar con la desinformación en español: removemos las afirmaciones falsas sobre COVID-19 y las vacunas, y conectamos a las personas con información autoritaria en español a través de nuestros Centros de Información sobre Votación y COVID-19. Tenemos seis aliados para verificación de datos en los Estados Unidos que revisan y califican el contenido en español y WhatsApp trabaja con Telemundo y TelevisaUnivision en ofrecer servicios de verificación de datos para ayudar a conectar a los usuarios a información confiable”. Porque WhatsApp es una aplicación de mensajería privada y encriptada, Meta dice que por ello no modera su contenido. En cambio, la empresa motiva a sus usuarios a reportar información errónea a una de las más de 50 organizaciones de noticias y de verificación de datos que administran líneas de información en 29 países, trasladando la responsabilidad de reducir la desinformación a los usuarios. 

Las organizaciones y las personas que más frecuentemente comparten información errónea también se han aprovechado de actual situaciones de inequidad y la falta de confianza de la comunidad hispana en los proveedores de servicios de salud a causa del histórico racismo en la atención médica -incluyendo la esterilización forzada a latinas en lugares como Puerto Rico y California– para provocar miedo e incertidumbre sobre el COVID-19 y las vacunas. 

¿Cuáles son los principales temas vistos en la desinformación sobre el COVID-19 en español? 

Una gran parte de la desinformación sobre el COVID-19 en español se enfoca en la seguridad de las vacunas. Jaime Longoria, administrador de investigación y entrenamiento de la organización no gubernamental Disinfo Defense League, quien es coautor de un artículo de investigación publicado en el 2021 sobre la desinformación sobre las vacunas en internet en comunidades hispanohablantes, dijo que uno de los principales temas que encontró en su investigación tenía que ver con “miedo sobre la seguridad de las vacunas, con un enfoque en la esterilización”. Longoria agregó que “una de las principales preocupaciones estaba directamente relacionada con la esterilización de hombres [y] mujeres, [y seguía] apareciendo en muchos de los mitos y desinformación que estábamos viendo”. Otros investigadores han confirmado esto. Cuando las vacunas comenzaron a ser distribuidas, Licona notó bastantes “afirmaciones falsas sobre efectos adversos por ponerse la vacuna, a veces personas diciendo que una vacuna en particular podría conllevar a la muerte o a algunas enfermedades”. The Public Good Projects (PGP), la ONG de salud que es dueña de PGN, también investigó patrones en la desinformación sobre las vacunas en español durante los últimos dos años, y describió los resultados en un caso de estudio próximo a publicarse. (Divulgación: La autora de este artículo también es coautora en ese caso de estudio). Los analistas de PGP encontraron que una gran proporción de desinformación en internet en español estaba relacionada con la muerte, efectos secundarios, efectividad de las vacunas y menciones de enfermedades como la miocarditis. 

Los tratamientos alternativos, incluyendo la ivermectina y los remedios caseros fueron otro tema recurrente. “Vimos cosas desde bebidas herbales, y otras con jengibre, limón, sal, bicarbonato de sodio, que en sí son inofensivas”, dijo Longoria. “Pero había otras tendencias más grandes y preocupantes que vimos como el uso de la solución de dióxido de cloro, que es un blanqueador que se popularizó sobretodo en Latinoamérica y comenzó a esparcirse por Estados Unidos también. Eso ayudó a alimentar todas las dudas que existen en la medicina convencional y se creó su propia teoría sobre qué era supuestamente efectivo para enfrentar el virus”. 

Sin embargo, a pesar de que mucha de la desinformación se populariza en Latinoamérica, los investigadores han encontrado que se origina y esparce fácilmente a través de diferentes países, incluso algunos en donde no hay una mayoría de hispanohablantes. En el estudio llevado a cabo por PGP, se analizó la geolocalización de cuentas de redes sociales y páginas web compartiendo información errónea en español desde septiembre del 2021 a marzo del 2022. El análisis encontró que la mayoría de las cuentas y páginas web estaban ubicadas en EE.UU (47.1 por ciento), España (20.6 por ciento), Argentina (7.4 por ciento) y el Reino Unido (4.4 por ciento). 

¿Qué impacto tiene la información errónea en las comunidades hispanohablantes?

Aunque la investigación sobre cómo afecta exactamente esta desinformación e información errónea al comportamiento de las comunidades hispanas es limitada, existe una investigación no específica sobre el impacto de la desinformación en las redes sociales en cuanto a las vacunas. Un estudio de 2020 descubrió que “las campañas de desinformación están sólidamente asociadas con la disminución de las tasas medias de vacunación”. Los investigadores añadieron que “el uso de los medios sociales para organizar acciones fuera de línea está altamente asociado con un aumento de la creencia pública en que las vacunas son inseguras”. Mientras tanto, otro estudio, realizado en Florida en 2021, encontró que “la exposición a la desinformación estaba directamente correlacionada con la indecisión sobre las vacunas.” 

¿Qué deben hacer las plataformas de redes sociales y los gobiernos para contrarrestar la desinformación en español?

Según Licona y Longoria, los gigantes de las redes sociales deberían aumentar la moderación de los contenidos en español, pero de forma personalizada, intencional y culturalmente consciente. “[Estas plataformas] no pueden depender únicamente de un gran modelo lingüístico. No se puede depender de un algoritmo de aprendizaje automático que sea capaz de entender los matices de los diferentes idiomas, especialmente del español”, añadió Longoria. “Tienes que entrenarlo para que entienda no sólo la jerga [sino también] el léxico más popular de cada país (ya que el español es tan diverso) y el lenguaje cultural. Muchas publicaciones [que encontramos] empleaban realmente el sarcasmo como forma de difundir mensajes que eran perjudiciales, y estos algoritmos no eran buenos para captarlo”. Además, la moderación o la supervisión de los contenidos también debe ser global. “Los esfuerzos para controlar la desinformación en español no deberían limitarse a las cuentas o sitios dentro de los países de habla hispana”, dijo Erika Bonnevie, directora de investigación de PGP. “Esto es especialmente cierto dado que la desinformación se propaga fácilmente a través de las fronteras”. 

Según los investigadores, las compañías de redes sociales también deben ser transparentes sobre cómo abordan la información errónea. Con millones de usuarios en todo el mundo, los investigadores y el público deberían poder participar en la toma de decisiones en lo que respecta a la comprobación de hechos y la moderación. “Las plataformas, la mayoría de las veces, mantienen sus reglas para tomar decisiones fuera de la vista del público para poder realizar una ejecución no uniforme”, dijo Longoria. “Necesitamos saber cuáles son las políticas para que nosotros, como público, podamos responsabilizar a las plataformas de cuándo actúan, cuándo no, cuándo se dirigen a comunidades específicas en lugar de a otras, o cuándo dejan que un contenido específico permanezca mientras eliminan otro”. 

Otras enfermedades, como la viruela del mono, ya están generando nuevas olas de información errónea. El gobierno y los funcionarios locales tienen que ser proactivos a la hora de abordar los problemas históricos que han alimentado la falta de confianza en las comunidades hispanas, y colaborar con los miembros locales de confianza de la comunidad para transmitir mensajes basados en hechos, y brindar a las comunidades latinas el acceso a información de salud fiable. “Varias personas de la comunidad tienen otras preocupaciones que necesitan satisfacer antes de vacunarse: la vacuna no es su primera prioridad. La otra es la económica, con los trabajos, el cuidado de los niños; hay tantas barreras, incluyendo sólo el acceso”, señaló Longoria. “Si te centras únicamente en las conversaciones en línea, y en si son o no información errónea y desinformación, no vas a ver el panorama completo”.

Traducido por Alma Campos y Valeria Ricciulli