A young woman sits in the back of a car while looking at her cellphone.
Credit: iStock.com/Antonio_Diaz

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Los trabajadores de la salud que apoyan a las personas que se recuperan de un trastorno por consumo de sustancias (o TCS) saben desde hace mucho tiempo que una de las principales barreras para obtener ayuda es el transporte confiable. Las personas en recuperación que no tienen carro o no pueden conducir a menudo tienen dificultades para acceder a transporte regular. Como lo demuestran los determinantes sociales de la salud, esas barreras son aún mayores para las personas de color, los trabajadores con bajos ingresos, los residentes rurales, las personas previamente encarceladas, las personas con discapacidad y quienes se encuentran en la intersección de estas identidades.

“La manera en la que me he enterado de este problema es precisamente a través de todas las personas con las que interactúo regularmente. Otros proveedores, los que están en el terreno, ayudando, gestionando los casos, trabajando en la recuperación, ofreciendo asesoramiento y terapia ambulatoria —tratamiento y demás— son quienes detectan estas enormes barreras a las que se enfrentan sus clientes”, afirmó Nancy Knoebel, fundadora de Danny’s Ride, una organización sin fines de lucro de Pensilvania que ofrece transporte gratuito a servicios de recuperación para personas con trastorno por consumo de sustancias. “Creo que es importante que la gente reconozca que se trata de una condición médica. No es una falta moral. No se debe castigar a las personas por ser adictas, y si buscan ayuda, entonces creo que nos corresponde hacer todo lo posible por ayudarlas, especialmente en algo tan básico”.

PGN habló con Knoebel para aprender sobre cómo las comunidades en todo el país encuentran maneras creativas de cerrar las brechas de transporte para las personas en recuperación. Knoebel compartió más detalles sobre el trabajo de su organización y lo que están aprendiendo a medida que se expanden a otros estados.

[Nota del editor: El contenido de esta entrevista ha sido editado por motivos de extensión y claridad.]

PGN: ¿En que te inspiraste para crear Danny’s Ride?

Nancy Knoebel: Érase una vez, tuve un niño encantador llamado Danny. Danny Teichman. Nació en 1988. Ahora tendría casi 37 años. Al llegar a la edad adulta joven, se volvió adicto a las drogas. Luego pasó por un largo proceso de rehabilitación y le fue extremadamente bien. Estaba muy motivado para recuperarse.

Después de la universidad, recayó y terminó volviéndose adicto a los opioides. A la heroína, específicamente, lo cual fue obviamente un desastre para todos los involucrados, especialmente para él. Tenía muchas ganas de superar esta adicción y volvió a rehabilitación, asumiendo una gran responsabilidad personal en su recuperación. Empezó a tomar un medicamento llamado Suboxone para combatir los síntomas de la adicción a los opioides, y logró mantenerse sobrio.

Le iba muy bien; tenía amigos. Participaba activamente en su comunidad. Había retomado sus estudios y estaba cursando un máster en análisis de datos. Tenía una novia encantadora.

Sin embargo, existe un estigma en algunos grupos de recuperación sobre tomar medicamentos para la adicción. Danny se lo creyó completamente. Y decía: ‘No quiero tomar nada. No quiero tomar Suboxone. Quiero dejar de tomarlo’.

Se reunió con su médico y juntos decidieron que podía dejarlo. Así lo hizo. Y experimentó un síndrome de abstinencia importante, lo cual no es raro. No podía dormir.

Descubrió el kratom, una sustancia legal pero no regulada que tomaba para conciliar el sueño por las noches. Una noche, tomó kratom y murió mientras dormía. Cumplía 28 años en una semana.

La tragedia no solo fue por la pérdida de Danny, sino también porque él realmente creía que se estaba cuidando a sí mismo.

Como su madre, obviamente, no puedo exagerar el dolor que eso genera. Afortunadamente, tuve una excelente terapeuta especializada en el duelo que me hizo conocer un concepto llamado crecimiento postraumático, donde un individuo puede crecer de una manera nueva y positiva a partir de una experiencia trágica.

Después de la muerte de Danny, escuché muchísimas historias sobre él a través de sus amigos, otros familiares y personas que conoció durante su recuperación y a quienes había llevado en carro; prácticamente todo el mundo tenía una anécdota, aunque no relacionada con la anterior. Este chico era simplemente alguien que llevaba a sus amigos en su carro.

Trabajando en el sector de la salud, sabía que el transporte era una barrera importante para acceder a la atención médica.

Investigué mucho y se me ocurrió la idea de Danny’s Ride, donde él podría seguir ofreciendo transporte a las personas que lo necesitaran, con un enfoque en las personas en recuperación por trastorno por consumo de sustancias.

PGN: ¿Por qué es importante el transporte para las personas en recuperación?

N.K.: Una de las cosas que más me llama la atención es que sigo escuchando que existen tres barreras principales para las personas en recuperación, especialmente en la etapa inicial: la vivienda, el empleo y el transporte.

En nuestras encuestas, me cuentan quienes usan nuestros servicios que recuperan la custodia de sus hijos, salen de la cárcel o no vuelven, encuentran trabajo. Crean una comunidad en Narcóticos Anónimos o Alcohólicos Anónimos porque pueden asistir. Pueden llevar a sus hijos a las citas médicas si saben que a veces pueden conseguir a alguien que los pueda llevar. 

Me refiero a que la variedad de viajes que la gente está recibiendo es muy amplia, y la forma en que hablan de cómo les ha ayudado y el impacto en sus vidas es mucho mayor de lo que uno pensaría que costaría un simple viaje.

En la encuesta más reciente, les pedimos que marcaran los cinco principales beneficios de usar Danny’s Ride. El beneficio número uno que seleccionó el 94 por ciento fue ‘me ayudó a lograr o mantener mi sobriedad’, y el 93 por ciento dijo ‘me ayudó con mi salud mental y mi bienestar general’.

PGN: ¿Qué es lo más importante que deben saber los trabajadores de la salud al brindar apoyo a las personas en recuperación?

N.K.: Las personas pueden y sí se recuperan de un trastorno por uso de sustancias. Sin embargo, si no puedes llegar a donde necesitas ir, la probabilidad de éxito es mucho menor.

Así que, en igualdad de condiciones, si alguien está listo para comenzar su recuperación, trabaja en ello. Realmente quieren estar sobrios y mantenerse así, están preparados mental y emocionalmente, pero no logran llegar a donde necesitan ir. No puedo ni imaginar lo devastador que debe ser eso.

Y quiero dejar claro que no soy ingenua. Entiendo que a mucha gente le puede costar varios intentos lograr lo que se propone, así que conseguir que alguien te lleve no es la solución definitiva. Pero si no tienes a nadie que te lleve, la recuperación se vuelve mucho más difícil.

Se realizó una correción el 7 de noviembre de 2025: Una versión anterior de este artículo publicó que Danny ahora tendría casi 36 años en vez de 37.