Datos recientes publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), revelan que las tasas de vacunación infantil a nivel nacional han continuado una tendencia a la baja y que algunos estados tienen mejores tasas que otros.
Para aprender más sobre cómo los trabajadores de salud comunitaria pueden aprovechar las lecciones en tiempo real desde la temporada de regreso a clases hasta el otoño, Public Good News habló con Andrea Romero, gerente del programa de inmunización del Departamento de Salud de Nuevo México.
Romero habló sobre la importancia de involucrar a personas de todas las generaciones a través de estrategias enfocadas en la difusión de mensajes.
Aquí hay más de lo que dijo Romero.
[Nota del editor: El contenido de esta entrevista ha sido editado para mayor brevedad y claridad.]
Public Good News: ¿Nos podría hablar sobre la cobertura de vacunación escolar de su estado a medida que los estudiantes de Nuevo México regresan a la escuela esta semana?
Andrea Romero: Sí, en Nuevo México vamos bastante bien. Nuestra cobertura de kínder aún está por encima del 90 por ciento, es decir, entre el 93 y el 95 por ciento.
También realizamos una encuesta a estudiantes de séptimo grado para ver cómo está la situación. En esos estudiantes, observamos una cobertura mayor al 90 por ciento.
La encuesta escolar se realiza a principios del año escolar, de septiembre a diciembre, para ver si los estudiantes están al día.
Ahora, gracias a estos esfuerzos, podemos saber más sobre qué impide que los niños se pongan al día con las vacunas. Lo que sabemos de los últimos años es que hay padres que enfrentan obstáculos con el transporte, para conseguir una cita o que no pueden salir del trabajo.
En respuesta, desde la pandemia, nuestra unidad de vacunación móvil ha brindado acceso a nuestras áreas marginadas en el estado y también a nuestra gran población rural.
Hay mucho desierto en Nuevo México, y tal vez no haya un proveedor inmediato en su ciudad o tengan que viajar muy lejos.
También hemos convertido a nuestro equipo de vacunación móvil en proveedor de Vacunas para Niños. Gracias a estas iniciativas, podemos colaborar con escuelas o eventos comunitarios para ayudar a las familias. Para quienes necesitan vacunarse, ofrecemos acceso a vacunas para que se pongan al día antes del regreso a clases.
PGN: Estados vecinos como Texas se han visto particularmente afectados por el sarampión. ¿Cómo está la situación en Nuevo México?
A.R.: Hasta el 13 de agosto, tenemos 97 casos.
En el Departamento de Salud, tenemos una línea directa desde la pandemia del COVID-19, donde el público puede tener acceso directo a una enfermera para hacer preguntas y obtener orientación y recomendaciones si tiene síntomas.
En cuanto se anunció un brote de sarampión, muchas personas llamaron a nuestra línea directa de enfermería. Saber que podían acceder a información sobre las vacunas y su estado de vacunación —en realidad recibimos una gran cantidad de preguntas de inmediato— resultó en un aumento en la vacunación en el estado.
Entonces, tener ese acceso directo nuevamente es una gran prioridad para nosotros, porque la gente se preocupa y tiene preguntas.
PGN: ¿Ha probado alguna estrategia nueva o diferente este año?
A.R.: Anualmente, en todo el estado hacemos lo que llamamos las clínicas “Got Shots?”. Llevamos realizando estas clínicas en colaboración con nuestra Coalición de Inmunización de Nuevo México desde 2007. Proporcionamos vacunas fuera del horario de atención y durante los fines de semana para ayudar a los padres con agendas apretadas. Este año, en particular, abrimos las clínicas por más tiempo.
Tenemos 69 proveedores participantes este año con eventos que se extenderán hasta fines de agosto para ayudar a las familias que necesitan ponerse al día a tiempo para la inscripción escolar y ayudar a aquellos que no tienen un proveedor inmediato.
Eso es otra cosa: Estas clínicas abren sus puertas a todos los niños. No tienen que ser sus pacientes. Y las vacunas infantiles son gratuitas.
PGN: ¿Qué le ha ayudado a hablar con su comunidad?
A.R.: Sabemos que ha habido cierto agotamiento en cuanto a las vacunas después de la pandemia, por lo que pensamos que esta sería una buena oportunidad para volver a lo básico y explicar qué es una vacuna y de qué te protege.
Además, podemos repasar el calendario y recordarles a todos las diferentes enfermedades que existen y cómo prevenir, especialmente que sus hijos las contraigan.
En nuestro estado, hemos visto que los casos de tos ferina se han duplicado y, por supuesto, el sarampión, por lo que ponemos más énfasis en esas enfermedades que estamos viendo que están ocurriendo casos y utilizamos un enfoque narrativo.
PGN: ¿Puede contarnos más sobre ese enfoque?
A.R.: Aquí tenemos una gran población de adultos mayores. Muchos de ellos son abuelos, quienes, por supuesto, influyen en sus nietos y desean protegerlos.
Escuchamos sus historias de cuando sobrevivieron a un brote, o quizás de cuando sus padres sobrevivieron a un brote, y cómo fue. Porque lo que hemos visto, como parte de nuestro enfoque de regreso a lo básico, es una brecha generacional.
Hay una generación que quizá conoce el COVID-19, pero no conoce la polio.
No vivieron los otros brotes de sarampión que tuvieron un impacto severo. Por eso, escuchar esas historias de las personas mayores es muy conmovedor.
Sus historias nos recuerdan que las vacunas fueron creadas para evitar que estas enfermedades ocurrieran y se propagaran y, por supuesto, para evitar muertes.
Por lo tanto, sentimos que estas voces confiables han sido una gran prioridad, y tener un enfoque narrativo es realmente impactante.
