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La reducción de daños es un conjunto de estrategias destinadas a reducir las consecuencias negativas asociadas con el consumo de drogas. Es posible que hayas oído hablar del término, especialmente en el contexto de los programas de tratamiento, los programas de servicios de jeringas (SSP, por sus siglas en inglés), o las llamadas “pipas de crack gratuitas”, pero puede que te preguntes qué significa realmente y por qué los programas de reducción de daños son tan vitales para las personas con trastornos por consumo de sustancias y sus comunidades.

En 2009, Sheila Vakharia, PhD, subdirectora de investigación y participación académica en la organización Drug Policy Alliance y autora del libro The Harm Reduction Gap, era trabajadora social en un SSP. Tenía un cliente con trastorno por consumo de sustancias que había sido expulsado de un programa de tratamiento porque no había podido dejar de consumir alcohol.

El cliente no tenía hogar y a veces hacía cola para poder pasar la noche en un refugio, pero cuando el refugio se quedaba sin espacio, pasaba la noche caminando.

“A menudo hablábamos de cómo, para él, beber alcohol por la noche era una forma de lidiar con estar en la calle”, dice Vakharia. “Y, cuando hacía frío afuera, decía que beber alcohol lo mantenía caliente”.

Si hubiese estado en un programa de tratamiento tradicional, dice Vakharia, hubiesen considerado que fallaba en el tratamiento porque seguía bebiendo. Pero como especialista en reducción de daños, Vakharia tuvo en cuenta el hecho de que no tenía hogar ni a dónde ir.

“Beber es tu mecanismo de defensa y hasta que no podamos encontrar un lugar donde puedas quedarte, ¿cómo voy a quitarte tu única estrategia de defensa mientras todo nuestro sistema te falla?”, pensó.

La historia del cliente de Vakharia demuestra por qué es importante la reducción de daños, en particular en medio de las altas tasas de personas con trastornos por consumo de sustancias en EE.UU.

Aquí te contamos más sobre la reducción de daños y desmentimos algunos mitos y conceptos erróneos comunes.

1: La reducción de daños ayuda a reducir los efectos negativos asociados con el consumo de drogas

Existen muchos conceptos erróneos sobre la reducción de daños, pero en esencia, es “un enfoque compasivo para trabajar con personas con conductas de alto riesgo”, explica Vakharia. Varias organizaciones, incluidas Harm Reduction International y la National Harm Reduction Coalition, la definen como un enfoque basado en evidencia que ha demostrado salvar vidas y un movimiento de justicia social que se centra en y respeta a las personas que consumen drogas.

En lugar de juzgar a las personas que consumen drogas o exigir la abstinencia total, la reducción de daños se centra en reducir el daño que las sustancias pueden causar a una persona (como el riesgo de contraer VIH y otras enfermedades infecciosas) y en mantener a una persona con vida. “Eso puede significar consumir menos, consumir con menos frecuencia, consumir de manera menos riesgosa”, dice Vakharia.

La reducción de daños es un “movimiento que realmente considera cómo se manifiesta la inequidad y la desigualdad en nuestra sociedad”, agrega Tamara Oyola-Santiago, cofundadora de la organización de reducción de daños Bronx Móvil, con sede en Nueva York. Considera el consumo de drogas “como un determinante social de la salud que se ve afectado por la migración, la pobreza, la inequidad, la desigualdad y, si eres parte de la familia LGBTQ+, eso también se ve afectado por la transfobia y la homofobia”.

2: La reducción de daños abarca muchos programas y enfoques

La reducción de daños incluye una amplia variedad de servicios y enfoques sociales y de salud. Por ejemplo, en el caso del consumo de alcohol, las tácticas de reducción de daños informan a las personas sobre cómo beber de manera más segura, tal como comer antes de beber, tener un conductor elegido, contar la cantidad de bebidas y no mezclar alcohol con otras sustancias.

“Puede significar planificar cuándo vas a consumir y cuándo no”, agrega Vakharia. “Puede significar asegurarte de que no estás usando sustancias solo o que cuando estés usando, alguien esté ahí para vigilarte con naloxona en caso de que tengas una sobredosis”.

Vakharia agrega que en los SSP, los profesionales están pendientes de las personas que consumen drogas, pueden darles herramientas como condones, ofrecerles duchas o una lavadora y derivarlas a un programa de tratamiento o a un médico.

En un ejemplo similar, la reducción de daños puede proporcionar suministros que salvan las vidas de las personas que consumen drogas y no tienen hogar, como lo hace Oyola-Santiago a través de Bronx Móvil. El grupo camina por el Bronx para entregar agua embotellada, vendajes, tiras reactivas para detectar fentanilo y xilacina, jeringas esterilizadas, alimentos, medias, recipientes para la eliminación segura de jeringas y otro tipo de apoyo para las personas sin hogar.

“El problema es que nuestro sistema hace que las personas se sientan fracasadas cuando, a veces, el consumo de sustancias es la forma en la que sobreviven a circunstancias invivibles”.

Sheila Vakharia, PhD, subdirectora de investigación y participación académica en la organización Drug Policy Alliance y autora del libro The Harm Reduction Gap.

3: La reducción de daños reduce el consumo de drogas y hace que las comunidades sean más seguras

Los SSP y programas similares hacen que las comunidades sean más seguras, a pesar de los conceptos erróneos comunes que alegan lo contrario.

Los SSP “recogen jeringas usadas y luego las eliminan como desechos médicos peligrosos, por lo que también retiramos las jeringas de las calles, de los hogares de las personas”, dice Vakharia. “Las jeringas usadas que pueden tener sangre, bacterias, virus… los SSP las retiramos”.

Estos programas también ayudan a reducir el riesgo de transmisión del VIH y otras enfermedades como la hepatitis. Además, como han demostrado los estudios, los SSP pueden reducir la delincuencia (como los allanamientos y robos) y hacer que las comunidades sean más seguras. La eliminación de jeringas significa espacios públicos más seguros, como los parques, ya que previene las heridas por pinchazos accidentales con agujas.

4: La reducción de daños ayuda en la recuperación de las personas

Los programas de reducción de daños conectan a las personas con los tratamientos de drogas. 

Las investigaciones han demostrado que las personas que acceden a SSP tienen cinco veces mayor probabilidad de iniciar un tratamiento de drogas que las que no lo hacen, y tres veces mayor probabilidad de dejar de consumir drogas que las que no acceden a ellos. Incluso si alguien no está listo para dejar de consumir drogas, los programas de reducción de daños pueden ayudarle a evitar una sobredosis mortal mientras tanto, al proporcionarle naloxona, un medicamento que revierte las sobredosis de opioides.

El cliente de Vakharia, por ejemplo, asistía a un SSP para “sentarse en una silla y relajarse un poco”, pero también recibía asesoramiento sobre su salud mental y ayuda para ingresar a un programa de vivienda, explica.

“Para mí, lo más importante era que se despertaba por la mañana y venía a vernos, y sabía que, aunque el refugio no tenía espacio para él, podía venir a hablar con nosotros”, agrega Vakharia. “Porque el problema es que nuestro sistema hace que las personas se sientan fracasadas cuando, a veces, el consumo de sustancias es la forma en la que sobreviven a circunstancias invivibles”.

Si tú o un ser querido está preocupado por el consumo de sustancias, estos recursos de SAMSHA pueden ayudar.